30 de agosto de 2010

La industria local pide apoyo a la exportación para frenar su caída libre

La industria local pide apoyo a la exportación para frenar su caída libre


Foto: Diario de MallorcaAlberto Magro / Diario de Mallorca / 30.08.2010

El músculo industrial de Mallorca se atrofia. Y lo hace rápido. Muy rápido. Más que ningún otro en España: desde 2005 la actividad se ha reducido un 28%. Lo certifica el Índice de Producción Industrial del Instituto Nacional de Estadística, que documenta algo aún más preocupante: la atrofia mallorquina es un fenómeno que no tiene réplica en el resto del país.
 
Porque si la caída es dura como hecho aislado y exclusivo de Mallorca, aún lo es más cuando se abre el horizonte para comparar la evolución isleña con la del resto del país: ninguna otra comunidad ha visto a su industria encogerse a un ritmo superior al 20%.
 
La reparación naval cree en su futuro. La crisis les ha hecho daño. También las apreturas del puerto y la fuga de amarres a muelles baratos, que contribuyen a una caída en la facturación del 30%. Pero tanto en la Autoridad Portuaria como el sector creen que Mallorca lo tiene todo para apostar por el naval: ubicación (en el centro del Mediterráneo), profesionales cualificados y empresarios con hambre.   
Ni siquiera las también aisladas Canarias. Ni siquiera la siempre deprimida Extremadura o la anquilosada Castilla y León. "Vivimos el peor momento de la historia industrial de Mallorca", confirma rotundo el gerente de la patronal Industriales de Mallorca-Pimem, Daniel Maimó. "Se estaba cayendo muchísimo y en el último año está siendo peor. Hay empresas que no podrán aguantar más", coincide Joan Oliver, presidente de la Comisión de Industria y vicepresidente de la Cámara de Comercio, cuyo diagnóstico encuentra réplica mimética entre los sindicatos, los ingenieros, los economistas y el resto de patronales industriales.

Unos y otros son conscientes de que de la debacle no se salva ni una sola rama fabril. Industrias agroalimentarias, pequeñas compañías del metal, astilleros y auxiliares del naval, productores de textil, fabricantes de calzado e incluso los otrora pujantes negocios del vidrio y la perla han reculado. "La situación es bastante cruda. La industria que resiste es la que está muy fijada. La que produce para la isla, porque no tenemos ayudas para salvar el sobrecoste de producir y exportar desde una isla. Mallorca va a acabar basándose solo en una economía de servicios. ¿Qué ocurre? Que cuando llega una crisis como esta no tenemos en que apoyarnos.
 
Y es terrible porque todos los pueblos de Mallorca crecieron alrededor de una fábrica que ahora hemos abandonado: Manacor con las perlas, Inca con el calzado, las químicas, la industria pastelera… No nos lo podíamos permitir y no es subsanable a corto plazo", analiza Alfredo Arias, que lidera una de las fibras clave para el futuro del músculo productivo mallorquín: el colegio de Ingenieros Industriales de Balears. Del talento y la energía que emane de la materia gris de sus más de 600 colegiados depende la renovación de una industria ahora en descomposición.

Aunque antes es preciso generar un caldo de cultivo adecuado. Para empezar, hay que entender a qué responde el retroceso sin parangón de la industria local. El hecho insular –siempre el hecho insular– explica parte de la caída. "La insularidad es un límite claro: multiplica costes de producción. Hemos aislado nuestra economía con una valla de plata, el turismo. Importamos más y producimos menos", apunta el propio Arias. Coincide con él Maimó, que añade un dato: "Hemos hecho estudio y sabemos que solo por el transporte producir aquí tiene cuesta un 30% más", precisa el gerente de Industriales de Mallorca, que afina el disparo para atribuir ese sobrecoste a una combinación de factores poderosa y nociva: la estrechez de un puerto (el de Palma) sin "instalaciones mínimas" para transportar mercancía a precios competitivos y la falta de competencia entre navieras. "Todo llega en ferry con camiones y es carísimo. Por eso los puertos de Tánger y Tarragona nos están adelantando por la izquierda. Es un problema serio".

Un problema serio, pero no único. Hay otro igualmente preocupante. Hablan de él en la Cámara de Comercio, embarcada en una lucha sin cuartel para que se libere suelo industrial "para la industria". Porque lo que parece obvio por lo redundante –suelo industrial para la industria– no lo es tanto: según la Cámara, el 20% del suelo industrial de Mallorca tiene uso comercial. Los centros de ocio han engullido gran parte de las hectáreas que deberían estar dedicadas a las fábricas y los miles de empleos que generan: de las 1.400 hectáreas de suelo industrial solo 43 (el 3%) están disponibles.

Y esa es la segunda barrera que ha de salvar cualquier proyecto antes de arrancar en Mallorca. Porque con tal escasez de suelo, los precios de venta de solares para instalar fábricas y naves son prohibitivos: los 750 euros que cuesta de media el metro en Mallorca multiplican por siete los 135 que vale en Aragón y doblan los 480 de otras islas, las Canarias. "Debemos acabar con la especulación sobre el suelo industrial", alerta el vicepresidente de la Cámara de Comercio, que subraya que hay lugares en los que el metro de terreno para fábricas se paga a 1.500 euros.

Así que el inversor que quiera iniciar una aventura en la isla debe estar preparado para una carrera de fondo. Primero, el 30% de sobrecoste de producir y exportar. Después, una inversión inicial doble para comprar suelo. "Y cuando has salvado esas dos dificultades, te llega la tercera, la puntilla: la crisis que afecta a toda la economía mundial. Por eso los dos problemas propios –el del puerto y el suelo– son más importantes. La solución para Mallorca pasa por invertir para desarrollar el puerto. Pero en nuestras instituciones no parece haber interés ni dinero, así que pinta muy mal", sintetiza el gerente de Industrias de Mallorca.

En la misma línea se expresan el decano de los ingenieros y el vicepresidente de la Cámara, que consideran insuficientes las infraestructuras y escasas las ayudas para salvar el sobrecoste de producir en Mallorca. "¿Por qué no se piensa en una bonificación para el transporte de mercancías? ¿Por qué no nos dejan gestionar nuestros puertos y aeropuertos? Somos la comunidad que más aportamos y menos recibimos, no creo que pidamos algo excesivo para el Estado. En cambio, puede ser vital para nosotros", reflexiona el líder del colegio de Ingenieros. También lo cree así Joan Oliver, que ve soluciones: "Si estas son las barreras debemos ser inteligentes. No puede ser que lo importemos todo. Debemos producir más para la isla en vez de seguir desmantelando fábricas".
Sobre todo porque con la desmantelación de fábricas históricas se esfuma el empleo ligado a una industria cuya atrofia ata el futuro de la isla a una economía más y más estacional. "La reconversión de las perlas, las químicas, el calzado y la piel se está convirtiendo en una eliminación de plantilla con la excusa de la crisis. Ahí están los casos de Yanko o Casa Buades. Es más barato irse a países con derechos capados y menos costes laborales. La industria sufre un abandono histórico", denuncia por su parte Daniel Cámara, líder de CCOO Industriales.

Por eso también pide ayudas a la "reindustrialización" y la exportación. Pero cree preciso más: "El Govern debe liderar apuestas valientes por actividades que pueden ser pujantes, como las energías renovables o la náutica". De lo contrario, la sangría industrial seguirá. Y no es un músculo pequeño como para seguir adelante sin él: en cinco años la actividad industrial ha destruido 37.000 puestos de trabajo, al pasar de 74.000 empleados a 37.600, según una Encuesta de Población Activa que corrobora la dramática atrofia de la fibra industrial mallorquina.

Pie de foto
Un sector con hambre. La reparación naval cree en su futuro. La crisis les ha hecho daño. También las apreturas del puerto y la fuga de amarres a muelles baratos, que contribuyen a una caída en la facturación del 30%. Pero tanto en la Autoridad Portuaria como el sector creen que Mallorca lo tiene todo para apostar por el naval: ubicación (en el centro del Mediterráneo), profesionales cualificados y empresarios con hambre.  

19 de agosto de 2010

La economía balear seguirá débil en 2010 pero con mejoras respecto al año pasado, según las Cámaras

La economía balear seguirá débil en 2010 pero con mejoras respecto al año pasado, según las Cámaras


Informa Económico Cámaras de ComercioLa actividad económica balear seguirá mostrando una cierta debilidad a lo largo del año en curso, si bien mejorará respecto al pasado año a pesar de mantener aún ritmos negativos, según el Informe Económico Anual 2009 y Previsiones para 2010 hecho público en los últimos días por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, que espera una temporada turística del archipiélago en 2010 con un comportamiento más positivo que el mostrado en 2009.

El informe sitúa en el 2,9% el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) balear a lo largo de 2009, un año difícil para el archipiélago debido a la crisis del sector residencial, a una tasa de paro cercana al 20% y a una confianza empresarial reducida a mínimos.

En su repaso por el comportamiento de la economía balear en 2009, el CSCC destaca la debilidad del consumo interno, al que califica de "anémico" debido al gran número de parados y al elevado apalancamiento financiero de las familias. Por el contrario, el comercio exterior, a pesar de seguir en cifras negativas, mejoró su comportamiento por segundo año consecutivo.
El sector servicios continuó siendo el principal motor de la economía balear, que, según el CSCC, está registrando una recomposición pasiva en su estructura de crecimiento que pivota, únicamente, sobre este sector.

Así, mientras la industria registró decrecimientos, pero más suaves que en 2008, y la construcción siguió reduciendo su actividad de forma importante, los servicios paliaron los descensos del resto de sectores, a pesar de que el comportamiento de la temporada turística del pasado año ha sido calificado de "malo" por la mayoría de los agentes turísticos.

Finalmente, y a modo de resumen, el capítulo de este informe dedicado a las Illes Balears estima que el PIB de las islas caerá un 0,9% en 2010, con una actividad débil pero mejor que el año anterior. El escenario más probable contempla que el consumo doméstico continúe aletargado, lastrado por una población parada numerosa, y que el sector de la construcción y de la industria auxiliar siga reajustándose a la baja, tanto en cantidad como en precio, aunque a unos ritmos más moderados.

En concreto, respecto al sector servicios, el texto apunta a que seguirá siendo el pilar de la actividad económica balear, con una temporada turística mejor que la de 2009, a pesar de que sus avances de ésta serán inciertos debido al incremento de ventas de última hora, a la relación con los touroperadores, al tipo de cambio del dólar y la libra, a la evolución de nuevas líneas aéreas o a la competencia de otros destinos del Mediterráneo.

Por mercados turísticos, el alemán será el que consolide el número de turistas y el gasto medio, mientras el nacional y el británico seguirán una evolución similar a 2009, con reducciones en turistas y gasto. En concreto, en el turismo británico, la cotización del euro afectará a la competitividad de Baleares frente a otros destinos del norte de África y Turquía.

Si desea ver el informe completo elaborado por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, acceda al siguiente link