21 de septiembre de 2012

El Salón Náutico se reinventa para intentar capear la grave crisis del sector.

El Salón Náutico de Barcelona, que este año celebrará su 51 edición del 26 al 30 de septiembre, ha optado por reinventarse con un nuevo modelo para intentar capear la grave crisis que atraviesa el sector.

Los organizadores de este salón, el de referencia del sector en España, han optado por reducir el número de días de nueve a cinco, por cambiarlo de noviembre a finales de septiembre y por trasladar toda su oferta al Puerto de Barcelona -al Port Vell y al Moll d'Espanya- con el fin de implicar más a la ciudad en la celebración de este evento e intentar captar más aficionados a la náutica.

Así pues, las 267 empresas que participan este año en el Salón, que espera atraer a unos 70.000 visitantes y que ocupa unos 52.000 metros cuadrados, expondrán 155 barcos en el agua- entre ellos veleros de mediana eslora-, un 19 % más que el año pasado.

Pero, sobre todo, el Salón, que solía centrar buena parte de su actividad en el recinto de Gran Vía de Fira de Barcelona, quiere "abrirse al mar" y hacerse más atractivo en esta edición, por lo que organizará un 'desfile' nocturno de embarcaciones en el Port Vell abierto al público (Boat Parade) y habilitará una zona para que los jóvenes puedan disfrutar de sesiones de iniciación a la vela ligera, la canoa, el kayak o la moto de agua.

El director de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), Alejandro Landaluce, ha confiado en que este año sea el "último de caída del sector".

Y es que el sector náutico pierde año tras año ventas desde el estallido de la crisis, en 2007, y actualmente vende un 40 % de todas las embarcaciones que se comercializaban en aquel año.
 
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